Una amplia y ardorosa sensación causada por una mano proyectada directo al cachete.
Euforia y gritos espasmódicos lanzados hacia las paredes.
Conos voladores surcando las calles.
Ocho aldeanos del barril salieron de entre las penumbras.
“Todos los cholos se parecen” -cruzó por mi mente-.
Los siete enanos y un cholo. La camioneta nupcial. La escolta cholo-enañíl* humanoide.
Acatamientos forzosos, o’ sea; a la fuerza que proviene de la guadalupana.
“¡Se las fiamos, la neta!”
Zafarrancho de los safaris.
La horda aborigen con trabajos nocturnos de topo y chalecos naranjas de obrero nos liberó.
Estampida de los estampados.
Corrí, grite, reí, atravesando la calle en furor masivo.
Cholo enano albañil(nueva subespecie abundante)*
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